
A pesar de todo –y cuando digo de todo me refiero a detenciones, chismes, fotos, acusaciones, escándalos, etc, etc, etc- quien esto escribe ha sido desde hace mucho una fiel seguidora de Isabel Pantoja. Imposible determinar la fecha en la que comenzó esta afición, pero digamos que desde siempre.
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Ser seguidora de Isabel Pantoja no es nada fácil. Podría decir que es casi como ser chavista, pero sería una ofensa, Isabel Pantoja jamás ha hecho tanto daño como el –por desgracia- presidente de mi país. La comparación surge porque ambos personajes son sumamente polémicos, tienen una exposición mediática inmensa, y así como generan amor generan odio.
.La cuestión es que Isabel Pantoja tendría todo como para que yo, crítica despiadada de tantas cosas, la pusiera a arder en este blog. Pero no es así. Isabel Pantoja es quizás mi punto débil, mi talón de Aquiles, la que acaba con el mito de la “implacable” Luz Clarita que a veces me gusta creer. No todos podíamos ser perfectos.
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Lo que pasa es que después de ver y escuchar a cientos y cientos de cantantes a lo largo de esta vida, puedo decir que Isabel Pantoja es uno de los pocos mitos vivientes que existe, y cuidado si no el último.
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Y acá creo que se pueden separar: una cosa es Isabel Pantoja la que se sube al escenario y arrasa, y otra cosa es Maribel Pantoja, la de la vida real. Con la última he empezado a tener, en años recientes, serias diferencias. Esa relación con Julián Muñoz es algo que no concibo y que me saca de quicio. Es la más fiel representación de ese amor novelesco que inventó Cabrujas entre Imperio Laya y Miguel Reyes. Es más, Maribel Pantoja es, por desgracia, la Imperio Laya de la vida real, por lo menos en la parte afectiva.
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Sin embargo, Isabel Pantoja, la otra, cuando se sube al escenario es el arte hecho mujer. Sin efectos especiales, sin doblajes, sin artilugios tecnológicos, sin ninguno de esos disimula-talento de ahora, Isabel Pantoja en el escenario es mucha Isabel, como leí en una crónica de ABC. De ella se apodera una energía impresionante, que no parece de este mundo, que embeleza, hipnotiza y embruja como el canto de las sirenas, y hace olvidarlo todo. Es ESPECTÁCULO en mayúscula, es arte, es todo.
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Por ello he creado una nueva sección en el blog, que se publicará de vez en vez, de nombre Pantología* con Luz Clarita, donde me dedicaré a comentar las grandes actuaciones que llegan desde YouTube -oh, gran invento de internet-, explicar el significado de sus canciones, y así elevar el nivel de este espacio mostrando lo que es el verdadero arte musical, tan escaso en estos días. Que la disfruten quienes en verdad tengan buen gusto, y a los que no, que se les afine.
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*La pantología/pantojismo no es un término inventado por mí, y de hecho es tema de estudio en la Universidad Internacional de Andalucía, que abrió un taller de esto.




































