RCTV también era deporte...


Hablar del legado de RCTV en cuando a entretenimiento sería llover sobre mojado, porque ya bastante se ha dicho y escrito al respecto. Es por eso que para no fastidiar a mis lectores, en la entrega correspondiente al día de hoy traigo a colación un área de la que no se habló mucho, y donde RCTV también llevó la batuta sobre los otros canales: el deporte. En la última década dicha área estuvo bastante abandonada por el canal, limitándose sólo a los Mundiales de Fútbol –donde RCTV fue pionera en Venezuela con el Mexico 70-, y a La Vinotinto. Sin embargo antes de eso hubo una rica y basta tradición que hoy me permito recordar haciendo uso de una pluma prestada, la del paisano Broderick Zerpa –quien no lo conozca hacer clic acá- que hace precisamente un año escribió este bonito artículo. Disfrutenlo.

"El llanto por la muerte de un ser querido, sin duda alguna que es difícil de controlar y este es el caso de muerte de Radio Caracas Televisión, un pedazo de uno que se llevó la marea roja en la que vive Venezuela. Se que esta columna es de deportes, pero es que una de las cosas que tiene la libertad de expresión es precisamente el poder desahogase cuando se forma un nudo en la garganta lleno de impotencia ante el absurdo.

Esta mañana recordé tantas cosas que solamente en RCTV podían suceder, recuerdo las coberturas de los mundiales de fútbol en los que la voz destemplada y cariñosa de aquel hombre de cabellos blancos que puso a toda Venezuela a gritar “¿qué hiciste papaíto?”, Lázaro Candal, fue uno de esos hombres que hizo del deporte televisado algo más que deporte y acercó a mucha gente no habitual, a las cachas de fútbol mundial.

RCTV llegó a tener a Pelé, Jairzinho, Cubillas y Alfredo Di Stefano como comentaristas y como narrador a aquel colombiano que mas que narrar hacía poesía en movimiento del deporte, cuyo nombre si mal no recuerdo era Andrés Salcedo y que se sabía de memoria cada uno de los “sobrenombres de los alemanes”.

Que decir del “Papita, Maní y Tostón” de José “Pepe” Delgado, que copiara de alguno de los muchos vendedores de golosinas de cualquier parque de cualquier parte de Venezuela y que transportara a la televisión lo más profundo de la vivencia del estadio. Pero Pepe no quedaba allí su influencia y ganas llegó hasta a servir de masajista improvisado para la selección de basket subcampeona en Portland, pregunten a Shepperd, Olivares o Estaba si recibieron su dosis de Dencorub de manos del narrador oriental.

Cuantas finales del béisbol venezolano, en la voz de Pepe y con los comentarios del inmortal Carlitos González que con su voz pequeña, profunda en conocimiento beisbolero, nos decía “sin que me quede nada por dentro…”

Mi ex socio de aventuras y hermano del alma, Franklin Virgüez también tuvo su parte deportiva en la planta de Bárcenas, cuando junto a Oswaldo Guillén y la hermosa Hilda Abrahamz nos llevaron a las interioridades del béisbol con el unitario “Raya de cal” único dramático de deportes que se tomó en serio la parte deportiva en Venezuela.

La transmisión de Pepe y Leonardo Rodríguez de los campeonatos suramericanos de los Trotamundos, a finales de los ochentas que iniciaban el recorrido de la “generación dorada” del basket venezolano con su culminación en el subcampeonato en el panamericano de Pórtland cayendo vencidos solamente por el “Dream Team” de Magic Johnson, Michael Jordan, Larry Bird y compañía.

Cómo olvidar a otros como César “Nanú” Díaz, Carlos Alberto “Tapatapita” Hidalgo, nuestro inolvidable héroe Rafael Vidal, Marco Vinicio Lacavalerie, Gerardo Riccardi o el super culto Profesor Robert Rodríguez y su “tejido hematopoyetico” o a otros más antiguos, como Alí Kahn o Pancho “Pepe” Croquer y Miguel Todé, entre otros a los que la memoria no me lleva.

Las noticias deportivas eran mucho más agradables cuando “el Curita” como lo bautizara un amigo de la infancia y por su intento de servir a Dios, José Visconti nos comentaba todo lo que ocurría con el amor de alguien que vive lo que hace.

De pronto me encontré lleno de recuerdos deportivos y me acordé que RCTV ya no existía más y solamente me quedó decir “qué nervios, que angustia, que desesperación”*…"

VV y RCTV: Los cobardes se ponen en 4, los valientes mueren en 2


Dos canales, dos visiones, dos formas de actuar completamente distintas. Mientras Venevisión –aunque su programación lo desmintiera- siempre apuntó a ser un canal más elitista –“el de la clase” rezaba su slogan-, RCTV siempre optó por ser un canal más popular –“el del pueblo” como le recuerdan-. Quinta Crespo y Colinas de los Caobos, nada más claro: una populosa esquina del centro de Caracas vs. una solitaria y exclusiva colina por los Caobos. ¿Hacen falta más pruebas para respaldar lo dicho anteriormente?.

En cuanto a programación no eran tan diferentes y la calidad variaba por períodos: cada uno tuvo tanto épocas doradas como épocas sumamente desacertadas; aunque es justo reconocer que siempre RCTV llevó la batuta como pionera, y le apostó más fuerte a lo nuestro, bastando para esta muestra el glorioso y dorado botón del Ciclo de Rómulo Gallegos, o lo que vemos en la actualidad en pantalla donde RCTV con menos recursos econónomicos tiene mucha más producción nacional que VV con todo el dinero del gobierno.

Sin embargo, apartando las diferencias, el mayor abismo que terminó por separar definitivamente a estos dos canales estuvo en el compromiso de éstos con el país, y la ética de sus dueños. Cosa curiosa esta, ya que nadie pensaría en los albores del 2002 que Venevisión, siendo de todos el canal más opositor y beligerante, terminaría de tan patética forma. No sé si alguien lo recuerda -la mala memoria nos distingue tanto o más que el béisbol-, pero en aquellos días el staff de opinión del 4 estaba formado por Napoleón Bravo, Ibéyise Pacheco, Nelson Bocaranda y Oscar Yánez con programa nocturno los 3 últimos; mientras en RCTV la cosa iba más despacio entre Luisiana Ríos, Javier García, Ana Virginia Escobar, y en algún momento Ana Vaccarella y Carlos Omobono ¿?.

El 4 era por convicción un canal de la oposición. En aporrea.org lo llamaban “guarida de la CIA”, y ellos respondían burlándose de Chávez en Cheverísimo. El 11 de Abril de 2002 el canal habilitó una sala, con pantalla gigante y pasapalos incluidos, donde los hermanos Cisneros Rendiles siguieron de cerca todo lo que acontecía en Caracas, compartiendo con varias personalidades de la política como Carlos Ortega, Monseñor Baltasar Porras, Pedro Carmona Estanga, Rafael Poleo y pare ud. de contar, quienes hasta actas redactaron y firmaron tratando de solucionar los males del país.

Y así seguía el canal hasta que en algún momento allanaron un galpón cerca de ellos y parece que algo encontraron. Al rato Chávez, Carter y “el golpista” Cisneros se reunían como altos panas. Pasó el Referéndum Revocatorio y a la mañana siguiente sólo aparecieron en pantalla Marta Colomina en Televen, Miguel Ángel Rodríguez en RCTV, y Carlos Acosta en Globovisión, mientras Napoleón Bravo brilló por su ausencia. Mal presagio. Apareció a los siguientes días, pero sería por poco tiempo, ya que él junto con los mencionados anteriormente desaparecieron definitivamente de las pantallas de Venevisión.

Desde ese momento El Informador -noticiero del canal- comenzó a verse distinto: habían cosas que no salían al aire, las pocas que salían estaban muy edulcoradas, y así hasta que se descubrió la existencia del “cisnerometro”, que era la forma en la que los empleados del canal llamaban a las sospechosas revisiones por la que pasaba el material del noticiero 1 hora antes de ser emitido, en ojos de 4 ejecutivos del canal. Cuando la medida se hizo insuficiente, se comenzó a mandar el material al MINCI -como denunciara en su momento Marta Colomina-, que lo devolvía bien bonito para conveniencia del gobierno. Las novelas no se escaparon de la censura, y por inconveniente “el gobierno supervisaba los libretos de Cosita Rica” como revelara Leonardo Padrón a TalCual.

A cambio de todo esto las pautas publicitarias del gobierno alcanzaron dimensiones estratosféricas en el canal, sin contar lo que seguramente les llegó –y llega- como bonos por “buena conducta”. Así se vendió el indigno hijo de su padre, Gustavo Cisneros, y así se vendió Venevisión. Se llenaron los bolsillos, y vaciaron sus conciencias y dignidades.

Cuando se anunció el cierre de RCTV, Ana Vacarella en El (des)Informador comenzó a referirse al 2 como “un canal de oposición”, y salieron del reportero Efraín Castillo porque marchó en apoyo de RCTV. Dentro del 4 se persiguió a todo aquél que apoyara al 2, a tal punto que la prensa rosa reportaba que los trabajadores se expresaban colocando clandestinamente banderas de Venezuela en los estudios. Extrañarían entonces aquellos tiempos del 2003 en los cuales, ante una visita de CONATEL a Quinta Crespo, todos los trabajadores de la Colina hicieron un sonoro cacerolazo –emitido en vivo y directo con la marcha de VV al fondo- en “apoyo a los hermanos de RCTV” tal como decía el insert de aquella transmisión. El grado de entrega y sumisión de Venevisión llegó a tanto que el día del cierre no transmitieron ni un segundo de lo que aconteció en RCTV, y mientras el lobby del canal estaba lleno de micrófonos de todo el mundo, el de la V –que no de Venezuela como decían sus mensajes navideños, sino de vendidos- brilló por su ausencia y sólo a las 12 de la noche dejaron las películas a un lado y se conectaron con el gobierno para retransmitir el nacimiento de TVES. Así de basura fueron.

Pasado un tiempo, la renuncia masiva de sus censurados periodistas y la factura que le empezó a cobrar la opinión pública –hasta marcha hicieron los estudiantes frente al canal para exigirles algo de ética- obligó al canal a negociar y a ablandar la cosa: Les dieron permiso a sus artistas para hablar, pero poquito ya que al que se le fuera la lengua estaría botado como Fabiola Colmenares; metieron un programa donde leen los titulares de la prensa, y comenzaron a mandar micrófonos a actos y marchas de la oposición -de los cuales después no reportan nada, y si lo hacen es pasada la medianoche -. Demasiado tarde, las costuras igual se le marcan y se le siguen viendo.

¿Por qué se vendió Venevisión? ¿Puro interés monetario, o quizás porque en aquél allanamiento descubrieron algo sucio? Algún día se sabrá, pero lo cierto es que en cualquier caso lo que salta a la vista es que no andaban en nada bueno, y que ética, honestidad, compromiso o principios son palabras que le quedan muy grandes a ese canal. Caso contrario el de RCTV, que como todo un valiente se mantuvo siempre firme en la misma línea con la que actuó toda su vida, y a pesar de las presiones y cuantiosas ofertas no se dejó amilanar, ni se vendió, resarciendo lo que hizo cuando Lusinchi y ganándose así el respeto y la admiración de muchos en Venezuela y el mundo.

A los valientes se les aplaude y se les rinden honores. A los cobardes se les mira de lejos con desprecio. La sentencia es firme: Los cobardes se ponen en 4 y los valientes mueren en 2. Definitivamente no fue fortuito el número que cada uno ocupa/ocupó/si-Dios-quiere-ocupará-nuevamente en el espacio radioeléctrico venezolano.