
Todo comenzó el sábado en la mañana cuando ví en la portada de El Nacional las declaraciones del capitán Henry Blanco pidiendo la salida de Carlos Hernández. Sin embargo antes hubo un cambio dentro de la presidencia del equipo que, por irrelevante, ni siquiera merecía nombrarse en un candelero. Se trataba de un vulgar pote de humo –como bien lo definieron en el blog Las gradas tienen su legión- lanzado quizás con el fin de hacernos creer que la Organización Cisneros está preocupada por el equipo. Un pañito de agua tibia como diría la abuela Farol. Sacaron de la presidencia del Caracas a Ariel Pratt –que sigue estando en la directiva- y en su lugar pusieron a Luís Ávila, ¿y quien es Luis Ávila? Pues nada menos que el vicepresidente del equipo cuando mandaba Pratt. ¡Qué cambio tan bárbaro!
Decíamos que nos sorprendió sobremanera leer en la primera de El Nacional la frase de Blanco, e inmediatamente compramos el diario. La portada del cuerpo de deportes era más que elocuente: “Tsunami en el Caracas”, y en el sumario advertían que el capitán daba la cara por el equipo y le decía a la afición por qué el Caracas no clasificó la pasada temporada. ¡Por fin alguien da la cara! Para ahorrarme el trabajo de reproducir todo lo dicho por Blanco en esa entrevista, prefiero colocar la página escaneada, con el perdón del otrora diario de Puerto Escondido.
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He de confesar que me dolieron bastante algunas cosas que leí en ese reportaje, ya que la situación descrita por el capitán del equipo es cuando menos caótica. Eso que el ambiente se hizo tan pesado que ni los mismos peloteros querían ir al Universitario, fue un golpe certero mi alma caraquista. ¿Tan mal ambiente creo Carlos Hernández dentro del Caracas? Al parecer sí, porque además según contó Blanco se trata de un hombre cerrado que no se deja siquiera aconsejar.
Después de leerla sentí la satisfacción que uno siente cuando no se equivoca con alguien. A pesar de todos los comentarios, remoquetes y demás cosas que le adjudican al capitán, yo siempre lo tuve por caraquista de pura cepa, y sabía que él precisamente no podía dejarnos a los fanáticos a la deriva. Tomando en cuenta la gravedad de lo dicho por él, sentí cierta alegría, porque las declaraciones de Blanco eran la guinda que faltaba para concretar definitivamente la salida de Carlos Hernández. Sin embargo la releí entre líneas y vi algo peligroso: “La fanaticada merece una explicación y nadie ha dicho nada”, “Soy el Capitán y debí conversar más con ellos…pero me deje llevar por la actitud de la directiva. Si a ellos no les importaba ¿por qué tendrían que preocuparme a mí?". ¿Qué tenían estas frases? Eran dardos certeros al corazón de la “sensible” gerencia, cuya respuesta, al igual que la de Hernández, no se hizo esperar.
Al día siguiente en Líder apareció "el compadre" soberbio como el solo, afirmando que lo dicho por Blanco no le quita el sueño, todo lo contrario, el se ríe de esas acusaciones en su contra, y lo que le molesta es que Henry fuera tan poco caballero y no se lo dijera de frente. Insiste en que lo que encontró fue una indisciplina enorme a la que le tuvo que poner coto, y lanza un dardo bastante venenoso: “soy culpable por dejar jugar a peloteros que no respondieron…Allá los que creen que pueden seguir jugando sin tener las condiciones”. ¡Ay me dolió! También, de manera muy inteligente, aprovecha para exculparse por la mala temporada y afirma, buscando tocar la fibra del corazón caraquista, que “nadie puede decir que no traté de dar lo mejor por el equipo”. ¡Más lindo!
Como era de esperarse la circense gerencia caraquista se pronunció, ¡y de qué manera!, anunciando que ha comenzado lo que podríamos llamar “Misión Evaluación” donde estudiarán pelotero a pelotero y harán razzia en el dogout. Luis Ávila ha dicho “no hay intocables” y le mandó un mensaje claro a los demás equipos: “todos –nuestros jugadores- están en el mercado…toquen la puerta; estamos a la espera”. Uyuyuyuy, ¿y quien será el primero en salir? Todo apunta a Henry Blanco, quien pagaría bien caro el precio de haber abierto la boca y contar lo que pasaba en el equipo, de acuerdo a la declaración de un directivo del equipo recogida por El Universal:
“Su actitud ahora deja mucho que pensar. Un líder, alguien que de verdad quiere a un equipo, a una institución como los Leones del Caracas, no la ataca así, sin razón, ni se esconde en los supuestos errores de los demás, para tapar sus fallas. Creo que hay que evaluar bien esas actitudes porque en el equipo no se puede tener a jugadores así, que no lo ayudan”.
¡Caramba, caramba! Vayas perlitas la de este hombre, y me pregunto yo inocentemente, ¿tiene moral un directivo de la gerencia que ha convertido al Caracas en un espectáculo penoso, -pero espectáculo al fin, bastante rentable-, para poner en duda el cariño de Blanco por el equipo? ¿Contar lo que pasaba entre los peloteros en el dogout es “atacar” al equipo? ¿Había o no había razón para decirlo? ¿Acaso la pasada fue una buena temporada? ¡No señor! Fue de las peores, y en medio de la debacle no salió nadie de la gerencia a dar la cara por los Leones, ¡es que ni siquiera por guardar las apariencias mandaron un comunicado o hicieron alguna declaración! Tuvo que hablar Henry Blanco en la prensa para que al menos viéramos algo de preocupación de su parte y se comenzaran a mover, ¿y todavía tienen la cachaza de decir que hay “actitudes” que se deben “evaluar bien”? ¡Hágame usted el favor!
Yo no pongo en duda que el equipo necesita una evaluación profunda, que hay que hacer grandes reestructuraciones, y que quizás sea necesario salir de algunos jugadores, pero desgraciadamente hay declaraciones como la anterior que me hacen pensar que esta no se hará de forma objetiva, y en vez de la cabeza usarán el hígado, sacando a jugadores cuyo verbo pueda resultar incómodo, cosa que me daría mucha pena en el caso de Henry Blanco ya que considero que su salida del equipo debía ser por lo grande, buen catcher es, ofensivamente ha estado en picada es cierto, pero por sobre todas las cosas ha sido un jugador insigne cuyo amor por la camiseta del Caracas sobrepasa todos los límites, ¿o se olvidan que esta temporada saliendo de una clínica donde estuvo hospitalizado con neumonía, fue directo al Universitario a jugar? Eso en época de peloteros “desertores” es encomiable. Aunque pensándolo mejor, bien vale salir de un equipo por decir la verdad tal y como lo dijo en la edición del miércoles de Líder, donde demuestra lo que es: un Capitán con c mayúscula. En esa entrevista –que reproduzco abajo, con el perdón de Líder y la Cadena Capriles- dice que todos los peloteros del equipo están de acuerdo con él, y como el hombre con pantalones que es, ratifica lo dicho y no se arrepiente, afirmando que si su salida contribuye a mejorar el equipo bien lo haría pero no quiere que se repita la situación de la pasada temporada. Yo se los decía, es un caraquista de pura cepa, y desde acá alzo la voz para que no lo saquen. ¡He dicho!
Todo este embrollo ha originado que en la mañana de hoy miércoles El Universal, en pluma de Billy Russo y Efraín Pantín, de el tubazo que tanto esperábamos quienes a pesar del cariño que como jugador le tuvimos y tenemos, estábamos conscientes que no había otra solución: Carlos Hernández no será mánager la siguiente temporada.“Los Leones del Caracas no renovarán a Carlos Hernández como su manager para la próxima temporada del beisbol profesional venezolano.
Fuentes ligadas a la organización melenuda confirmaron la salida del dirigente, quien no contaba con el apoyo de la afición, ni tampoco del capitán del club, Henry Blanco, quien lo señaló como el responsable de la eliminación de la novena.”
¡Por fin una decisión sensata! Ahora bien, viene la pregunta de rigor: ¿quién será el sustituto? Según la nota: “El plan de los Leones es sustituir a Hernández por un manager estadounidense, ya que en el mercado local ‘no hay candidatos aptos para dirigir al equipo’, dijo una de las fuentes”. ¿No hay candidatos aptos en el mercado local? Allí no me meto porque desconozco el tema, pero mucho se ha hablado de Alfredo Pedrique, Luis Salazar, y he llegado a escuchar otros nombres, pero lo dicho, como no se mejor no hablo.
¿Qué les parece? Yo no sé. Al principio consideré que Davalillo estaba demasiado viejo para eso, sin embargo logró llegarme cuando dijo que nadie amaba más al Caracas que él –si ya sé que soy sentimental-, y viendo estos tiempos de deserciones, circos mal montados a costa del equipo, y un novel –y mal- mánager sin experiencia alguna que nos deja en el fondo, pues ¿qué cuesta darle la oportunidad a Pompeyo? Más bajo no podemos caer, y este señor tiene experiencia y conocimiento de sobra, ama al equipo, y posee lo más importante: las ganas suficientes para echarle un camión de voluntad y sacarlo a flote. ¿La salvación del Caracas? Solo el tiempo lo dirá.



































