LA DEBACLE CARAQUISTA: Habla Henry Blanco, cae Carlos Hernández, y Pompeyo quiere ser mánager


Cuando comencé con este especial titulado “La debacle Caraquista” me planteé hacer cuatro entradas en donde analizaría los motivos por los que los Leones del Caracas tuvieron la mala actuación que todos vimos en la pasada temporada. Yo, una novata escribiendo de béisbol, decidí abordar el problema desde cuatro puntos diferentes: el pitcheo importado, el bateo y sus novelas, el mánager, y la gerencia. La dinámica propia de los blogs me llevó a crear una quinta entrada en la que le daba lugar a la réplica de un fanático que no estaba de acuerdo conmigo. Todo quedaba en cinco, y hubiera quedado en cinco si no hubiera motivos para volver a escribir al respecto.

Todo comenzó el sábado en la mañana cuando ví en la portada de El Nacional las declaraciones del capitán Henry Blanco pidiendo la salida de Carlos Hernández. Sin embargo antes hubo un cambio dentro de la presidencia del equipo que, por irrelevante, ni siquiera merecía nombrarse en un candelero. Se trataba de un vulgar pote de humo –como bien lo definieron en el blog Las gradas tienen su legión- lanzado quizás con el fin de hacernos creer que la Organización Cisneros está preocupada por el equipo. Un pañito de agua tibia como diría la abuela Farol. Sacaron de la presidencia del Caracas a Ariel Prattque sigue estando en la directiva- y en su lugar pusieron a Luís Ávila, ¿y quien es Luis Ávila? Pues nada menos que el vicepresidente del equipo cuando mandaba Pratt. ¡Qué cambio tan bárbaro!

Decíamos que nos sorprendió sobremanera leer en la primera de El Nacional la frase de Blanco, e inmediatamente compramos el diario. La portada del cuerpo de deportes era más que elocuente: “Tsunami en el Caracas”, y en el sumario advertían que el capitán daba la cara por el equipo y le decía a la afición por qué el Caracas no clasificó la pasada temporada. ¡Por fin alguien da la cara! Para ahorrarme el trabajo de reproducir todo lo dicho por Blanco en esa entrevista, prefiero colocar la página escaneada, con el perdón del otrora diario de Puerto Escondido.
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He de confesar que me dolieron bastante algunas cosas que leí en ese reportaje, ya que la situación descrita por el capitán del equipo es cuando menos caótica. Eso que el ambiente se hizo tan pesado que ni los mismos peloteros querían ir al Universitario, fue un golpe certero mi alma caraquista. ¿Tan mal ambiente creo Carlos Hernández dentro del Caracas? Al parecer sí, porque además según contó Blanco se trata de un hombre cerrado que no se deja siquiera aconsejar.

Después de leerla sentí la satisfacción que uno siente cuando no se equivoca con alguien. A pesar de todos los comentarios, remoquetes y demás cosas que le adjudican al capitán, yo siempre lo tuve por caraquista de pura cepa, y sabía que él precisamente no podía dejarnos a los fanáticos a la deriva. Tomando en cuenta la gravedad de lo dicho por él, sentí cierta alegría, porque las declaraciones de Blanco eran la guinda que faltaba para concretar definitivamente la salida de Carlos Hernández. Sin embargo la releí entre líneas y vi algo peligroso: “La fanaticada merece una explicación y nadie ha dicho nada”, “Soy el Capitán y debí conversar más con ellos…pero me deje llevar por la actitud de la directiva. Si a ellos no les importaba ¿por qué tendrían que preocuparme a mí?". ¿Qué tenían estas frases? Eran dardos certeros al corazón de la “sensible” gerencia, cuya respuesta, al igual que la de Hernández, no se hizo esperar.

Al día siguiente en Líder apareció "el compadre" soberbio como el solo, afirmando que lo dicho por Blanco no le quita el sueño, todo lo contrario, el se ríe de esas acusaciones en su contra, y lo que le molesta es que Henry fuera tan poco caballero y no se lo dijera de frente. Insiste en que lo que encontró fue una indisciplina enorme a la que le tuvo que poner coto, y lanza un dardo bastante venenoso: “soy culpable por dejar jugar a peloteros que no respondieron…Allá los que creen que pueden seguir jugando sin tener las condiciones”. ¡Ay me dolió! También, de manera muy inteligente, aprovecha para exculparse por la mala temporada y afirma, buscando tocar la fibra del corazón caraquista, que “nadie puede decir que no traté de dar lo mejor por el equipo”. ¡Más lindo!

Como era de esperarse la circense gerencia caraquista se pronunció, ¡y de qué manera!, anunciando que ha comenzado lo que podríamos llamar “Misión Evaluación” donde estudiarán pelotero a pelotero y harán razzia en el dogout. Luis Ávila ha dicho no hay intocables” y le mandó un mensaje claro a los demás equipos: “todos –nuestros jugadores- están en el mercado…toquen la puerta; estamos a la espera”. Uyuyuyuy, ¿y quien será el primero en salir? Todo apunta a Henry Blanco, quien pagaría bien caro el precio de haber abierto la boca y contar lo que pasaba en el equipo, de acuerdo a la declaración de un directivo del equipo recogida por El Universal:

Su actitud ahora deja mucho que pensar. Un líder, alguien que de verdad quiere a un equipo, a una institución como los Leones del Caracas, no la ataca así, sin razón, ni se esconde en los supuestos errores de los demás, para tapar sus fallas. Creo que hay que evaluar bien esas actitudes porque en el equipo no se puede tener a jugadores así, que no lo ayudan”.

¡Caramba, caramba! Vayas perlitas la de este hombre, y me pregunto yo inocentemente, ¿tiene moral un directivo de la gerencia que ha convertido al Caracas en un espectáculo penoso, -pero espectáculo al fin, bastante rentable-, para poner en duda el cariño de Blanco por el equipo? ¿Contar lo que pasaba entre los peloteros en el dogout es “atacar” al equipo? ¿Había o no había razón para decirlo? ¿Acaso la pasada fue una buena temporada? ¡No señor! Fue de las peores, y en medio de la debacle no salió nadie de la gerencia a dar la cara por los Leones, ¡es que ni siquiera por guardar las apariencias mandaron un comunicado o hicieron alguna declaración! Tuvo que hablar Henry Blanco en la prensa para que al menos viéramos algo de preocupación de su parte y se comenzaran a mover, ¿y todavía tienen la cachaza de decir que hay “actitudes” que se deben “evaluar bien”? ¡Hágame usted el favor!

Yo no pongo en duda que el equipo necesita una evaluación profunda, que hay que hacer grandes reestructuraciones, y que quizás sea necesario salir de algunos jugadores, pero desgraciadamente hay declaraciones como la anterior que me hacen pensar que esta no se hará de forma objetiva, y en vez de la cabeza usarán el hígado, sacando a jugadores cuyo verbo pueda resultar incómodo, cosa que me daría mucha pena en el caso de Henry Blanco ya que considero que su salida del equipo debía ser por lo grande, buen catcher es, ofensivamente ha estado en picada es cierto, pero por sobre todas las cosas ha sido un jugador insigne cuyo amor por la camiseta del Caracas sobrepasa todos los límites, ¿o se olvidan que esta temporada saliendo de una clínica donde estuvo hospitalizado con neumonía, fue directo al Universitario a jugar? Eso en época de peloteros “desertores” es encomiable. Aunque pensándolo mejor, bien vale salir de un equipo por decir la verdad tal y como lo dijo en la edición del miércoles de Líder, donde demuestra lo que es: un Capitán con c mayúscula. En esa entrevista –que reproduzco abajo, con el perdón de Líder y la Cadena Capriles- dice que todos los peloteros del equipo están de acuerdo con él, y como el hombre con pantalones que es, ratifica lo dicho y no se arrepiente, afirmando que si su salida contribuye a mejorar el equipo bien lo haría pero no quiere que se repita la situación de la pasada temporada. Yo se los decía, es un caraquista de pura cepa, y desde acá alzo la voz para que no lo saquen. ¡He dicho!

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Todo este embrollo ha originado que en la mañana de hoy miércoles El Universal, en pluma de Billy Russo y Efraín Pantín, de el tubazo que tanto esperábamos quienes a pesar del cariño que como jugador le tuvimos y tenemos, estábamos conscientes que no había otra solución: Carlos Hernández no será mánager la siguiente temporada.

Los Leones del Caracas no renovarán a Carlos Hernández como su manager para la próxima temporada del beisbol profesional venezolano.

Fuentes ligadas a la organización melenuda confirmaron la salida del dirigente, quien no contaba con el apoyo de la afición, ni tampoco del capitán del club, Henry Blanco, quien lo señaló como el responsable de la eliminación de la novena
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¡Por fin una decisión sensata! Ahora bien, viene la pregunta de rigor: ¿quién será el sustituto? Según la nota: “El plan de los Leones es sustituir a Hernández por un manager estadounidense, ya que en el mercado local ‘no hay candidatos aptos para dirigir al equipo’, dijo una de las fuentes”. ¿No hay candidatos aptos en el mercado local? Allí no me meto porque desconozco el tema, pero mucho se ha hablado de Alfredo Pedrique, Luis Salazar, y he llegado a escuchar otros nombres, pero lo dicho, como no se mejor no hablo.

Sin embargo por allí surge una interesante propuesta de quien pudiera ser un candidato apto: Pompeyo Davalillo. Él es un hombre a quien, a pesar de su desafortunada y exacerbada parcialización roja rojita de los últimos años, yo sigo teniendo en alta estima. No se si fue por ventura, o porque el destino quería que así fuera, pero tuve la oportunidad de grabar la petición que hizo en el programa La voz del Fanático de Meridiano TV, el cual presento a mis lectores de forma exclusiva.



¿Qué les parece? Yo no sé. Al principio consideré que Davalillo estaba demasiado viejo para eso, sin embargo logró llegarme cuando dijo que nadie amaba más al Caracas que él –si ya sé que soy sentimental-, y viendo estos tiempos de deserciones, circos mal montados a costa del equipo, y un novel –y mal- mánager sin experiencia alguna que nos deja en el fondo, pues ¿qué cuesta darle la oportunidad a Pompeyo? Más bajo no podemos caer, y este señor tiene experiencia y conocimiento de sobra, ama al equipo, y posee lo más importante: las ganas suficientes para echarle un camión de voluntad y sacarlo a flote. ¿La salvación del Caracas? Solo el tiempo lo dirá.
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Ahora bien, quedan todavía bastantes interrogantes en el aire: ¿Saldrá: Henry Blanco? ¿Será mánager Pompeyo? ¿Habrá otra entrada de “La debacle Caraquista”? ¿Saldrán otros peloteros? ¿Tendremos una buena temporada? ¿Servirá esta crisis para salvar al equipo, o lo hundirá más? ¿Habrá circo en la 2008-2009?Lo dicho, ¡el tiempo lo dirá!
PDTA: Para todos mis amigos caraquistas, acá les dejo un link donde un grupo de fanáticos está recogiendo firmas electrónicas para respaldar una carta que se enviará a la Gerencia del equipo, con el fín de salvarlo. Para todos aquellos caraquistas de corazón, la tarea es firmar haciendo clic aquí.

Réplica a LA DEBACLE CARAQUISTA: Exageraste con la gerencia Luz Clarita


A raíz de la publicación de nuestro reportaje titulado “LA DEBACLE CARAQUISTA” hemos recibido un par de mails se una persona que firma como Iván Avendaño, y en buena parte replica lo aquí dicho. A pesar de que en ningún momento Avendaño expresó deseo alguno que lo suyo fuera publicado como una réplica, en vista de lo bien escrito que está lo que nos manda; que parece saber bastante de béisbol; y que su posición al ser distinta a la nuestra, bien complementa este reportaje y nos puede acercar más a la verdad, hemos decidido publicar algunos extractos de su mail:

EN DEFENSA DE CARLOS HERNÁNDEZ
No pienso que Carlos manejara mal al relevo, lo que si creo es que se olvidaba a veces de que contaba con algunos lanzadores a los cuales dejaba mucho tiempo sin lanzar y después a los mismos les costaba recuperar la forma….Al principio de la temporada hubo que utilizar muy temprano a todos los relevistas, porque ni Fritz, ni Knox, ni Norrito, ni Nomo, ni Cummings, garantizaban mas de tres o cuatro innings. Los relevistas están allí para usarlos y les pagan para eso, tener a un staff de 6 pitchers relevo para no usarlos porque supuestamente se cansan, no es pretexto para no usarlos….Al final los relevistas hicieron un gran trabajo y salvo contadas ocasiones mantuvieron las ventajas o detuvieron a la ofensiva rival, permitiendo remontar algunos juegos que estábamos perdiendo desde el comienzo por el mal trabajo de los abridores; solo que al principio del año no tuvimos ofensiva y nunca se pudo remontar.
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Si a Hernández no le daban las herramientas, ¿como entonces podía ganar?. Como dice Arreaza, cuando tuvo las herramientas jugó para 19 y 14. Quizás si hubiese sido más agresivo al principio del año hubiese ganado algunos jueguitos más, pero de todas formas Hernández no sale a batear."
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LA GERENCIA SI SE PREOCUPA POR EL EQUIPO
Creo que exageras un poco en cuanto al tema de la Gerencia. Un equipo no vive del aire, hace falta ingresos para poder pagar la nómina.

El problema es gerencial, ciertamente, pero no lo veo en el extremo de que se preocupan más por el Mercadeo que por la calidad del equipo. Simplemente se confían en la calidad de los caballos al final de Noviembre para remontar la cuesta, mientras experimentan la primera mitad tratando de darle chance alos novatos; como debe ser, porque hay que construir una generación de relevo y más en estos tiempos cuando un jugador llega rápido a Grandes Ligas y luego ya no viene a jugar temprano acá.”


EN CONTRA DE PRIETO PÁRRAGA Y A FAVOR DE PRATT
La Gerencia debe reinventarse en cuanto a las expectativas de una temporada y mitigar riesgos. Al único que deberían botar es a Prieto Parraga, el es el encargado de la asesoría deportiva y no la hace bien; a Pratt le doy un voto de confianza para que se ponga las pilas y no se deje engañar por este personaje nefasto.”

¿Tendrá razón él? ¿Será que Carlitos en verdad es un buen manager sin herramientas? ¿Exageramos al denunciar el “show” gerencial? ¿Será que len verdad es preocupa más el equipo que vender cosas? ¿Funcionará bien el equipo siguiendo como va? Todo eso se lo dejamos aun amigo mío llamado “tiempo” quien tiene la última palabra en este asunto, y será el juez que dictaminará cual de las dos posiciones era la correcta. Mientras, dense todos por servidos, ya que hemos hecho un buen trabajo en el que hemos logrado mostrar las dos caras de esa misma moneda.

PDTA: No puedo despedirme sin advertirles que mañana les tengo una bomba sobre el futuro de este blog en los próximos meses. Es un caso donde a veces “good news are bad news” o de cómo todo lo bueno tiene algo malo, pero tranquilos que mañana hablamos.

LA DEBACLE CARAQUISTA (y IV): Los Cisneros, ¿una maldición?


Apartando la antipatía natural que por razones éticas y morales mantengo con los dueños, específicamente con Gustavo Cisneros, toca cuestionar a la gerencia del equipo, cuyos desatinos en esta campaña han sido enormes, comenzando por la pésima elección de los importados, y de otras cosas que bien nos los indica Glauber Rojas quien no duda en acusar a la actual gerencia caraquista de ser “muy pichirre”, y además mete el dedo en llaga: “¿Cómo no protegieron a Duarte? ¿A Rafael Álvarez?...Y no se cómo no agarraron a otros jugadores que fueron al campo de entrenamiento como José Miguel Nieves y otro tipos experimentados que hubieran sido mejor en la primera mitad que con una alineación de puros novatos”. Y cuestiona también la importación de los pitchers: “No entiendo como no se aprovecharon a los puertorriqueños; o un pitcher como Sean Burnett que si vino con Zulia; o un tipo como Juan González que estaba interesado…¿Mucha plata?”.

Plata fue la que gastaron en Hideo Nomo, y volvemos a citar lo escrito por Marvin Peña en su blog para explicar el drama de los importados que trae la gerencia del Caracas:

Los Leones del Caracas están incurriendo en un grave mal de los grandes equipos del mundo, sea cual sea el deporte. Este mal no es otro que 'comprar jugadores franquicias'. Por poner algunos ejemplos fallidos de esto, está el caso del Real Madrid con sus 'galácticos' que nunca dio resultado.”.

Y mejor no hablamos de la salida de Carlos Subero en la temporada pasada entre otras -apartando de la presión de un sector de la tribuna- por ser muy decente reclamando, tal y como lo dijera Ariel Pratt presidente del equipo en aquel entonces:
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Se hace necesario mencionar ahora una persona cuyo nombre sonará desconocido para muchos pero sin duda es un hombre clave en este asunto de la gerencia: Chendo Vásquez. Se trata de un estudiante de la Universidad Católica Santa Rosa que realizó una profunda investigación para su tesis “Impacto de las tiendas ‘Leones’ sobre el fanático del Caracas Béisbol Club en el periodo 2001-2006” –aprobada con mención publicación- cuyas conclusiones expuso en la sección de entrevistas “En 3 y 2” publicada el pasado 30 de Noviembre de 2007, un mes antes de la eliminación, en Meridiano, y que reproduzco a continuación.
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A todo esto es necesario agregar las reveladoras palabras del siempre sabio director de Meridiano Víctor José López, quien en su columna Sin Paralelo del domingo 30 de Diciembre de 2007 da en el clavo:
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El caso del Caracas está de anteojito, y cuando lo denunciamos provocó escozor en la muy sensible epidermis de la gerencia: se piensa más en el mercadeo que en el equipo. Las tiendas, una camiseta roja, y convertir al club en una especie de vitrina por donde han de desfilar muchos nombres pero donde no encajará un solo corazón ha sido la política del equipo. Antes, sin retrotraernos a pasados históricos, un equipo era eso, un equipo. Era sencillo que los muchachos, los fanáticos relataran de memoria aquellas alineaciones, incluyendo bullpen y banca. Ahora no hay quien se acuerde cómo alinea el Caracas, porque, sencillamente, no hay equipo.
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Tan triste como cierto lo que denuncia el Vito, que en pocas palabras se reume en que tenemos una gerencia más preocupada en vender gorras, camisas, abonos, etc, y que poco le pone el ojo al equipo, sin darse cuenta que a la larga un equipo perdedor y que pasa pena en el terreno, poco vende. ¿Será que a la gerencia no le interesa el equipo?
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Como siempre sostengo, hay que tener memoria, y conociendo que este país es precisamente de desmemoriados, me voy a permitir traer las declaraciones de un publicista en un reportaje sobre la venta del Caracas, publicado en la edición de Julio de 2001 de la revista Exceso, acerca de los fines de Gustavo Cisneros cuando adquirió el equipo:
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Especie ésta que pareciera confirmarse con el siguiente comentario dejado en el blog “Las gradas tienen su legión” firmado por un usuario que usa el nombre de randholl:

En los últimos tiempos hemos vivido la desazón de una mala gestión y dirección del equipo, primero la negra etapa de Prietro Parraga que por tacaño no invertía y ahora los Cisneros que han trasformado el universitario en un circo (con maromeros, payasos y enanos incluidos).Esta directiva ha priorizado el 'show' antes que el béisbol; se gastan sumas en orquestas, bailarinas y estupideces que no tienen nada que ver con el juego. Solo el año pasado obtuvieron dos millones y medios de dólares solo en souvenir sin contar publicidad, TV, radio, cervezas y pare de contar por esto hacemos un llamado basta de SHOW y preocúpense mas por el juego y traer una importación de calidad…¡¡¡FUERA EL NEGOCIO Y LOS NEGOCIANTES DEL BEISBOL!!!”

Más claro no canta un gallo, ahora bien, hay algo que parece estar de anteojito: A Cisneros no le importa el béisbol sino el show, y recordamos claramente cómo, cuando nos titulamos Campeones del Caribe, los camarógrafos del canal 4 alternaban las tomas de los peloteros celebrando en el terreno, con la de “Don Corleone” de chemisse rosada, dando brinquitos, y bailando ridículamente desde una cabina. No se equivocaron esos publicistas que hablaron para Exceso: este hombre lo que quiere o necesita del equipo es mejorar su imagen social, y publicitarse a sí mismo.

¿Qué hacer? A esa pregunta desgraciadamente no le tengo una respuesta. La actual gerencia ha demostrado que la opinión de los fanáticos poco le importa y para muestra el brusco cambio de uniforme para el cual no consultaron a absolutamente nadie. ¿Será que debemos ingeniárnoslas con estrambóticas actividades para que nos paren un poquito? De verdad lo veo bien difícil, pero señores, algo hay que hacer porque están llevando nuestro equipo a la ruina. Por el bien del Caracas tenemos que hacernos sentir, expresar nuestro descontento ante ellos, porque pitar a un manager es fácil, pero ¿quien se atreve a decirle algo a Prieto Párraga o a Ariel Pratt?

No quiero pecar de pesimita y menos de pitonisa, pero temo que de seguir todo por el camino que va, ni con diez Castillos o veinte Cabreras nuestro equipo levantará cabeza en mucho tiempo. Habemos muchos a los que nos duele este equipo, y vemos como lo están llevando por el camino que no es. Nos están convirtiendo en un espectáculo tan rentable como penoso, y eso no puede ser.

Recordemos aquellos años de gloria entre finales de los setenta y comienzo de los noventa cuando éramos un equipo sólido, fuerte, que inspiraba respeto, y que hizo de su grandiosa actuación un espectáculo digno de ver y recordar; no como en esta época en la que primero se arma el gran espectáculo y después, cuando lleguen los caballos, cruzando los deditos, volteando el uniforme y echando cal en el dogout, ligamos a ver si clasificamos de 5º en la última semana; y si no, no importa porque ya el equipo tuvo ingresos suficientes. ¿Es posible tanta ignominia en el más glorioso equipo de Venezuela? ¡Por favor! Esto ya es un grito desesperado por recuperar a un equipo que enceguecido entre luces y bambalinas está a punto de irse por un abismo, ante la mirada complaciente de una gerencia que cada vez tiene más plata en el bolsillo, y menos sentimiento caraquista.

Yo de verdad me siendo indignada, y creo que se nota claramente en mis palabras. Cuando me pongo a pensar en esto es que me pinchan y no boto sangre, porque me llena de rabia que teniendo con que pasar al round robin, teniendo la posibilidad de armar una maraca de equipo, teniendo todos los recursos y posibilidades para estar de primeros, en estos momentos los Leones no jueguen porque están eliminados, debido a la conjunción de todas esas causas ya analizadas. ¡No es justo, y cómo duele!

Cuando comencé a consultar fuentes para este trabajo, una de ellas me recomendó prudencia a la hora de hablar de la gerencia y los dueños, ya que, al parecer, se han puesto muy sensibles y por todo se molestan, cosa totalmente lógica debido a toda la plata que hay de por medio. Sin embargo mi compromiso no es con el bolsillo de estos señores, sino con el equipo y la verdad, y en esa ruta estuvo orientado este trabajo. No se podrá decir que no alzamos la voz cuando debimos hacerlo, y no dijimos lo que teníamos que decir.
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Termino este reportaje especial con la satisfacción del deber cumplido, y la esperanza que estas líneas sirvan para algo más que la escandalosa denuncia y llamen a la refelxión a la fanaticada caraquista. Se pueden encontrar muy lógicas explicaciones a lo sucedido esta campaña hablando del pitcheo y el bateo, pero reducir todo a eso no es más que una simpleza que no nos lleva a nada, porque, lamentablemente, lo que está sucediendo en el terreno es también consecuencia de lo que sucede en la gerencia.
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De más está decir que esta tribuna se encuentra abierta para el debate y la denuncia de lo que suceda en el equipo, y la ponemos a disposición de todos los hermanos caraquistas. Me despido con el deseo que estas líneas pasen a la historia como la crónica de una mala época, y no como la que narra el principio del fín de la gloria caraquista. Dios mediante -aunque a Él no se le debe meter en asuntos deportivos- cuando cambie todo lo que tiene que cambiar, los veremos volver. Que así sea.

PDTA: Las 4 entregas las puede revisar en el siguiente link.

LA DEBACLE CARAQUISTA (III): El "compadre" Carlos Hernández


Entro ahora en un punto álgido y es el de nuestro manager Carlos Hernández. He de confesar que me cuesta un mundo hablar de él, por todo lo que significó como jugador. Hablar de Carlitos es como hablar de Henry Blanco, jugadores cuya principal distinción es esa peculiar y profunda marca caraquista que los distinguirá de por vida. ¿Quién puede negar todo el arrojo y empeño que le puso como jugador Carlos Hernández al equipo? Creo que absolutamente nadie.

Ahora bien, una cosa es ser jugador y otra es ser manager, y aunque nos cueste y duela admitirlo creemos que, en efecto, tal y como la mayoría de la fanaticada apunta, Carlitos definitivamente no dio la talla para esto. He de reconocer que mis compañeros de tribuna pecan a veces de radicales, y basta que al equipo le vaya medianamente mal para querer salir del manager. Así pasó con Malavé y así pasó con Subero, que después que nos tituló en la Serie del Caribe, cuando empezamos a perder en la pasada temporada, comenzaron a decir que era muy blandengue, que no los convencía, que aquello había sido pura suerte, que no tenía carácter, etc, etc, etc. Marco distancia de este y otros excesos, y aprovecho para repudiar conductas deleznables e injustificables como arrojarle al manager y a los peloteros cervezas, vasos, refrescos, etc, etc, etc, cosa por la cual tuve una fuerte discusión en uno de los juegos, con un señor –si es que se le puede llamar así a una persona que hace eso-, bien grosero por cierto, que jura y perjura que por pagar una entrada tiene derecho a todo.

¿DE QUE SE LE ACUSA?
Apuntan los conocedores en materia que para los demás managers Carlos Hernández resultaba sumamente predecible y habían jugadas que llevaban su sello de marca como el toque de bola con el 4º bate, o ver al Beto Méndez robando bases. También lo acusan de no conocer la figura de “bateador designado” –ya que poco la usó-, de “no jugar mucho al bateo y corrido”, de un excesivo cambio de alineación, aún habiendo unas que generaban buenos resultados.

Sin embargo la acusación más recurrente en su contra es el mal manejo de los pitchers, y para ilustrarla más claramente nos valdremos de Marvin Peña que en su blog escribió lo siguiente:

El uso de muchos pitchers en los juegos, (Carlos Hernández) ha ido exprimiendo el bullpen de manera no acostumbrada. Muchas veces vemos como se sacan lanzadores que vienen haciendo un buen trabajo y por otro lado dejan mucho tiempo a serpentineros que los han castigado.Se ha visto el uso de hasta nueve lanzadores en un solo juego y al día siguiente se llegan a usar hasta seis. Esto da un promedio de cinco o seis por juego. Pero más allá de lo criticable que pueda ser esto, es lo ilógico de los cambios, sacar a los que lo hacen bien cuando no hay razón y dejar de más a los que lo hacen mal cuando si hay motivos para sacarlos.”

Por si todo esto fuera poco, también se agrega a todo este cóctel de críticas algunas acusaciones contra su nada fácil carácter y valga la siguiente reminiscencia para ilustrar lo anterior, ya que creemos recordarlo claramente en sus tiempos de jugador, saliendo a medio vestir del dogout caraquista para entrarse a golpes con otro pelotero. Sin embargo fue por eso que Ariel Pratt lo contrató, por su carácter. Dicen que este, mezclado con la presión que ejerce el público con sus pitas desde la tribuna, contribuyó a hacerlo más irritable y hasta cotidiano se volvió verlo expulsado del partido por el tono de sus reclamos, y enterarse de sus problemas con algunos peloteros. ¡Oh, los problemas con peloteros, otra acusación más en su contra!

Una cara de la moneda lo muestra como el hombre que ha enguerrillado y se ha enguerrillado con medio equipo, produciendo inclusive la suspensión y salida de algunos jugadores. La otra cara lo muestra como un hombre disciplinado que aplica mano dura a quien sea, y no come cuentos ni nombres a la hora de sancionar la indisciplina venga de donde venga, a pesar que en el momento de su contratación el mismo se definió como “amigo” de sus jugadores. Escoja usted la que más le gusta.

También el experimentado y sabio Humberto Acosta da a entender en El Nacional que hubo una falta de liderazgo, cosa curiosa, ya que como vemos en la imagen una de las justificaciones que dio Ariel Pratt para salir de Subero y meter a Hernández era que buscaba más liderazgo, ¿castigo de la vida?. Hmmm…Acá parte de lo escrito por Acosta:

QUEDÉ con la sensación de que sus peloteros nunca lo respetaron –y aquí tal vez peque por generalizar- y mucho menos se ubicaron a su alrededor. Lo que en modo alguno se justifica. La autoridad del manager es incuestionable, así se trate de un piloto cuyo signo principal es la inexperiencia. Quizás por ello a lo largo del camino, Carlos tuvo altercados….El problema estuvo en que los choques fueron estimulados por actitudes de los peloteros, más que por fallar en un momento dado, lo que forma parte de la dinámica del juego.

HABLA CARLOS

Nuestro hombre se defendió en algunas entrevistas, y como es su derecho, le damos espacio en nuestra tribuna a algunas cosas que dijo:

Estamos en el momento en el cual todos queríamos estar” –Última semana de la camapaña-

A nosotros nos afectó la ausencia de (Bob) Abreu, quien sólo jugó un partido, pero teníamos planes en base a él. Si nos hubiese dicho antes de la cantidad de compromisos que tenía, que yo lo entiendo perfectamente, nos habría dado la oportunidad de hacer otro plan

Lo que nos trajo a esta situación tan difícil, fueron los cuatro o cinco juegos que tuvimos ganados y que hemos perdimos a último momento por errores. Eso no ha hecho estar aquí
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Lo que cabe preguntarse es: ¿Se engañó a sí mismo? El que a parecer no hacerlo es Guillermo Yaber que en su columna Squeeze Play de Meridiano le agrega más leña a la candela:

Si despidieron a Malavé a mitad de campaña por bajo rendimiento en la 2005-2006 y repitieron lo mismo con Subero en la 2006-2007. ¿No era lógico hacer lo mismo con Hernández tomando en cuenta su desempeño en la 2007-2008? Ese "cambio" en su política les pudo haber costado un año sotanero con más estrellas que nunca en el conjunto, mientras que Hernández por más que se quiera defenderlo, no puede negar que tenía talento para cualquier cosa menos quedar en el sótano, situación que se presentó este año"

Y de una le augura un futuro negro a nuestro manager al punto que da nombres para posibles sustitutos:

Carlos Hernández no dirigirá en el 2008, al menos en esta campaña, es bastante complicado defender su permanencia, no sólo en vista de los resultados, sino teniendo en cuenta el talento disponible en el mercado para el puesto de manager, personajes como Alfredo Pedrique o Luis Dorante e inclusive no se descarta a Luis Salazar.”

¿Es la solución despedir a Carlos Hernández? Un coro de voces desde la tribuna grita sí, y visto lo visto, me atrevo a opinar que sería bueno que se fogueara un poco más en ligas menores, y cuando realmente esté preparado para ser manager, regrese si tiene a bien. Porque hay que recordar algo, su contratación fue abrupta, a mitad de temporada, algo no muy bien estudiado que posiblemente también lo tomó a él mismo de sorpresa, con una experiencia casi nula en Mexico, "con un equipo que terminó último, con la peor marca y creo que hasta desapareció ya del tiro", según apunta Carlos Daniel Peñalver en su blog. A pesar de todo lo acá dicho, no puedo ocultarlo, yo le tengo mucho cariño, y nada me gustaría más que verlo regresar con la frente en alto…cuando esté preparado. Ojalá y así sea, porque veo con temor y tristeza, que se le está agarrando mucha y justificada rabia.

Ahora bien, ¿qué será de su futuro? Esa duda queda en el aire. El sábado habló con Líder y expresó su deseo de "querer regresar" prometiendo que para la futura temporada se “prepararía más”, lo que nos indica que Carlitos no tiene la intención de renunciar al equipo, todo lo contrario, ya que dijo que el equipo tiene material de sobra para quedar campeón y en esa dirección se prepara. Parece pues que la última palabra la tendrá la gerencia del equipo, que se reúne a principios de esta semana…¿Qué pasará? ¡Amanecerá y veremos!

PDTA: No toda la culpa es del manager, es la parte más delgada de esta soga reventada, pero también tiene bastante responsabilidad la gerencia del equipo, de la cual hablaremos mañana en la última parte de este reportaje especial.

LA DEBACLE CARAQUISTA (II): El bateo y las novelas

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Con esas declaraciones de Ariel Pratt en La Guía de Líder abrimos esta entrega para hablar un poco sobre el bateo, ¿qué pasa cuando pones todas tus esperanzas en algo que a la final no termina funcionando como esperabas? ¡La hecatombe! Algo así sucedió con el bateo, prometía ser bestial, el mejor de todos, y terminó con promedio de .260

El buen amigo Glauber Rojas nos comenta: “se necesitaban por los menos 2 bateadores buenos…debieron agarrar mas bateadores estilo Franklin Gutierrez, Marco Scutaro, o José Castillo. Y bueno un primer bate rendidor”. Cosa que no fue casi nunca Carl Loadenthal, único bateador importado –hasta el momento- por la gerencia.

Fernando Arreaza, lo resume de esta manera desde ElJonronero.com:

"Ahora, entre las causas que generaron ese pésimo comienzo tenemos: básicamente durante las primeras semanas el equipo melenudo bateó muy poco. El núcleo fundamental para cargar al club en ese lapso, mientras se incorporaban los grandeligas no rindieron en la forma en que lo habían hecho en temporadas precedentes. Así tenemos, que Carlos Méndez impulsó 2 carreras en ese periodo y Rafael Alvarez ninguna y entre ambos en las pasadas zafras fueron baluartes indiscutibles. Es decir, sus declives tomaron por sorpresa a todo el mundo, destruyendo cualquier cálculo hecho por la directiva."

Cuando todo parecía marchar mejor Drew Macías se va -¡gracias señor gobierno!- porque no puede soportar este clima de enfrentamiento pre-electoral que vivimos los venezolanos; viene en su lugar Quincey Foster; debuta Alex Cabrera; Mario Lisson, a quien la prensa corona rey y con el bate tiene una destacada actuación, novato al fin, comete errores abismales que hasta a mi me dejan loca; el Guti se casa y José Castillo da la cara por el equipo quedando líder bate. ¡Ay Castillo! El condenado hizo que se me salieran las lágrimas de la emoción cuando dio ese doble –que vi en vivo y directo, ya que estaba en el estadio, lero-lero- con el que dejamos en el terreno a las Águilas.

La ofensiva quizás pudo dar más, pero como todo, comenzó a responder mucho después de iniciada la temporada, y creo que fue allí, a inicios de la misma, donde se perdió definitivamente la liga, y sirva esta tabla de cuando nada más se habían jugado 8 juegos para demostrar que del Caracas en sus inicios nada servía, ¡de últimos en todo!
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LAS NOVELAS
Hubo en la temporada dos novelas. Una buena medio triste, y otra malaza. Comienzo con la malaza porque prefiero cerrar esta entrega con la buena.

La de Bobby Yankee fue bastante larga y complicada, y terminó con un final inesperado que dejó a muchos bien molestos porque ¿pa que te digo que si, si no?. Acá rememoramos sus escenas más dramáticas.
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Otra que fue digna de recordar es la Omar Vízquel, a la que le quitamos lo de melodramática para calificarla de altura, y como bien la resumiera Efraín Ruíz en su blog Béisbol 13:

Omar Vizquel, un próximo miembro del Salón de la Fama, bateó .217 durante su estadía, pero estuvo día tras día en el terreno, practicando con los novatos, llegando temprano al estadio. Nadie podrá de decirle -como sugirieron tantos- que su pasantía fue un show publicitario.”

Aquí las mejores escenas.

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CONCLUSIÓN DEL DÍA: Volvemos a creer que la clave está en esos primeros días. Un equipo que arranca un campeonato siendo el peor en todo, puede remontar, sí, pero la suya ha de ser una remontada épica, que no se dio porque en definitiva a pesar de tener al final un campo lleno de estrellas, estas estrellas son humanas, y se equivocan. No se les podía pedir perfección, y había que dejarles un pequeño margen para sus errores, margen que no tuvieron, porque los que iniciaron la temporada se lo agarraron todito.

¿Y mañana? ¡Ay mañana! Nos metemos con el mandamás Carlitos Hernández, vengan temprano que promete.

LA DEBACLE CARAQUISTA (I): El pésimo pitcheo importado

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30 de Enero de 2007, el Caracas por rara vez en la temporada hace lo que tiene que hacer y le gana a las Águilas del Zulia. Poco dura la alegría. Estadio Universitario de Caracas, 1º ining, los Tiburones de la Guaira ganan 9-0 ante Bravos de Margarita, una victoria de los escualos elimina al Caracas. Tres horas después, todo es celebración en el Universitario, Caracas, Magallanes y Zulia han sido eliminados. Bonito año nuevo adelantado para los caraquistas

¿Qué pasó con el Caracas? En la última semana los fanáticos sacamos todas las cuentas posibles, sumamos y restamos, multiplicamos y dividimos, movimos aquella tabla de las mil maneras posibles para llegar a la lamentable conclusión que no entramos al round robin por un juego, por un mísero juego. Dato engañoso éste que sirve para lamentarse eternamente por haber perdido un juego, y no permite ver el meollo del asunto: ¿Por qué siendo y teniendo un buen equipo, los Leones no están en los primeros lugares, y para clasificar necesitaban de un resultado que se escapaba de sus manos y a la final no se dio? Eso trataremos de analizarlo en las siguientes entregas, de este reportaje especial que he titulado “La debacle Caraquista”.

Antes de iniciarlo debo hacer la salvedad que no soy analista deportiva ni nada por el estilo. Simplemente soy una periodista que dedicó buena parte de su vida al lado rosa de la prensa, pero periodista al fin, cuando el gusanillo de la curiosidad me pica comienzo a hacerme preguntas e investigar, sin importar si se trata de un asunto de la fuente que domino, ya que tal y como aconsejara otrora un profesor de la universidad: “el peor error que pueden cometer es encasillarse en una fuente, porque como periodistas han de estar en capacidad de hablar de todo”.

Lo anterior viene al caso ya que en un país beisbolero como Venezuela, hablar de este apasionante deporte es un riesgo, porque hasta –o precisamente- el niño más humilde a los 10 años es todo un experto en materia. Me gusta el béisbol, soy caraquista desde pequeña, por lo menos voy a diez juegos por temporada, pero experta lo que se dice experta no soy…vaya eso para todos los que quieran insultar y decir cosas. Ahora sí, entremos en materia.
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La de arriba fue la primera imagen que los caraquistas tuvimos de nuestro equipo. ¡Susto! ¿Los Leones rojos-rojitos? ¡Cómo te odio Cisneros! Según la directiva, que tomó la decisión de forma arbitraria, no era rojo sino granate, y según algunos era un mal augurio…cosa mala en un deporte donde hasta en el dogout se hacen rituales para alejar la mala vibra. Mala vibra que sintió José Antonio Castillo, columnista de El Universal, cuando los vio por primera vez pintados de carmesí, y que la sabiduría popular sentenció tempranamente como la eliminación del equipo, ya que según cuenta este periodista en su columna Grand Slam, la mañana del debut carmesí “Héctor, el popular cervecero del sector D-9 me dijo sin preámbulos: ¡Chamo, el Caracas está eliminao!”. Queda para lo anecdótico esta historia.

Volviendo a un plano más terrenal y apartando el horrible y quizás pavoso rojo-rojito, habían motivos para estar felices: Era la despedida de Vízquel, de nuestro Vizquel, llegaba “El SamuraiCabrera y todos los análisis de la prensa deportiva eran más que optimistas con respecto al desempeño de nuestro equipo. La Guía de Béisbol que a inicios de la temporada edita el diario Líder engalanaba su portada con un uniforme del Caracas de número 23 –el de Omar- y al momento de analizar al equipo decía lo siguiente:
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Dando el siguiente pronóstico:
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Sin embargo hablaban de un poco de fé con los brazos, lo que nos hace entrar en el primer punto a evaluar, como lo es el pitcheo. Pasaba que seis de los pitchers que teníamos en la pasada temporada se graduaron de grandesligas y esto como es sabido trae consigo serias restricciones para jugar acá, cosa que la guía de Meridiano resumía con la siguiente pregunta.
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La gerencia –de la que hablaremos en otra entrega- trató de solventarlo con una importación de seis pitchers y un bateador, que resultó de más de desafortunada. En brazos de cinco de los anteriores cayeron 11 mortales derrotas, y es que como bien apunta Carlos Augusto Márquez en el diario Líder: “uno de los mayores responsables –de la eliminación del Caracas- es el staff de abridores foráneos con el que iniciaron la campaña”.

Ahí mismitico se nos vendió a Hideo Nomo, el que completa ese tétrico sexteto de pitchers importados, como la gran salvación del equipo. La panacea que resolvería los males del equipo. La prensa, como vemos en la imagen, anunciaba su debút en grande, y su recta de dedos separados prometía. Eterna promesa hemos de decir, porque la historia del lamentable desempeño de Nomo es harto conocida. Bien lo dijo el Carlos Daniel Avilán, el manager de tribuna en su blog:
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"El estrepitoso fracaso de Hideo Nomo era predecible para cualquiera con medianos conocimientos sobre el béisbol. Un “viejo” -para el béisbol- de 37 años de edad, que tiene año y medio sin lanzar, como pretendían que tan siquiera pudiera retirar un episodio."
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A lo que también sumamos este escrito de Marvin Peña en su blog:
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Definitivamente muy en lo particular, creo que Hideo Nomo no es la solución que necesita el Caracas para volver a sus mejores días y con el dinero que se está gastando en el nipón, se pudieron haber traído peloteros de la cesante liga de Puerto Rico, que hubiesen aportado mucho más. Es más, inclusive, se hubiesen contratado jóvenes promesas de nuestra pelota que estoy seguro respaldarían más al equipo.”

Otra rayita más para ese tigre pintado de desaciertos desaciertos llamado gerencia.

Con el paso del tiempo llegaron los que tenían que llegar, y en medio de todas sus inestabilidades hicieron su trabajo, sobretodo el pitcheo abridor que mejoró notablemente. Cierto que a Tony Armas Jr. le pudo ir mejor; que a Jorge Julio Tapia la palabra descontrol lo persigue inclementemente, entre muchas otras cosas que se podrían decir, y entre las cuales está el particular manejo que hacía Carlos Hernández de los lanzadores, de lo cual hablaremos en otra entrega. De toda esta situación, hemos de reconocer que entre las pocas cosas buenas que dejó el pitcheo, está el arepazo que le dimos al Magallanesaplausos principalmente para Brian Scolum- y que nos dejó uno de los pocos titulares memorables, con el que cerramos esta entrega para seguir mañana, no sin antes dejar la -quizás no muy inteligente- conclusión del día.
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CONCLUSIÓN DE DÍA: Esos primeros juegos perdidos, entre otras por el pésimo rendimiento del pitcheo importado fueron mortales.