Ya el Metro no es...la gran solución

(Imagen tomada de MetroCuentos, blog donde hay muy variada información acerca del accidente)


Desde que en el año 2001 la CIA me robó el carro, en un intento desesperado por hacerme creer que en el país hay inseguridad, y en vista de que no soy roja-rojita, es decir no estoy bañada en plata, me he ido al trabajo en Metro todos los días. Tengo en esto más de 6 años y la verdad es algo que ni me va ni me viene. Si hay que ir en Metro voy en Metro, no tengo problema con eso, además llego más temprano.

Pero lamentablemente he de decir que he sido testigo de excepción de cómo el sistema poco a poco ha ido deteriorándose. Ya en estos últimos años los apretujones, los frenazos, los vagones sin aire, las puertas abiertas por más de 10 minutos, las largas esperas cuando el metro se queda parado dentro de los túneles y demás cosas nada bonitas se han vuelto el pan nuestro de cada día. Eso por no hablar de las canciones que repiten constantemente como esa de “el metro es la gran solución”, o las gaitas anti-oposición que suenan y suenan, amén de los cada vez más notorios afiches de vítores y loas al presidente.

He vivido de todo en el subterraneo capitalino: desde peleas dentro de los vagones –con golpes incluidos- hasta perros que corren por los andenes y asustan a los usuarios. De lo único que me he salvado es de robos, ya que al parecer la CIA no ha podido poner a sus agentes dentro del subterraneo…¡Gracias a Dios!

Sin embargo desde que ocurrió el lamentable accidente donde perdió la vida una Señora al chocar dos trenes, la cosa ha empeorado. Hoy por ejemplo llegar a Capitolio fue todo un periplo. Nos desalojaron en Parque del Este y tuve que esperar que pasaran 2 trenes para poder montarme; entre Chacao y Chacaito quedamos a oscuras cuando al vagón inexplicablemente se le apagó el aire y las luces, y en Colegio de Ingenieros –contado con reloj- estuvimos 16 minutos…¿Qué tal?

Y mejor ni les cuento del regreso… “Se le informa a los señores usuarios que en estos momentos el Metro de Caracas ha visto superada su capacidad por lo que presenta un fuerte retrazo…le recomendamos usar vías de transporte urbano”…o tener mucha paciencia les faltó decir. Pasaron uno, dos, tres, cuatro trencitos, y todos vacíos sin pararse en ninguna estación. Cuando llegó el que era estaba full y gracias a la presión que ejercieron los que tenía tras de mi fue que pude entrar. Adentro estábamos apretujados como nunca, y el calor era cada vez peor. Una lata de sardinas se quedaba pequeña. Y así sería que yo, una “tora” corrida en siete plazas me bajé a la siguiente estación, y so pena de ser asaltada de nuevo –como me ha pasado muchas veces- agarré una camionetica para, de pie, calarme una larga cola.

¿Conclusión? El Metro está mal, muy mal, y sin él Caracas colapsa. Entiendo que sea por el accidente, pero es urgente que tomen cartas en el asunto cuanto antes.

Y pensar Chávez tiene el descaro de decir que “es importante y vital el uso del transporte público y no dejarse llevar por el extremo capitalista de poseer un carro.”…Claro, como no es el quien se monta en el Metro y sufre los rigores del transporte público; así cualquiera…y después dice que gobierna para el “pueblo”.

9 comments:

fernando said...

Te falto decir como estan empapelando las estaciones con afiches de Chávez, mas culto al líder

Celz said...

ahhh, a todo ese caos diario le faltó agregar que los sistemas de transporte público en la capital están obsoletos...tienen casi 60 años!!

ahora ávila mágica correrá con la misma suerte ,no?
siempre digo, que el ''por ahora'' que dijo Chavez significaba mucho.

Luz Clarita said...

*¡Por Dios! Eso es horrible Fernando, los trenes nuevos están llenos de propaganda, y lo peor es un super afiche gigante rojo-rojito que pusieron en Plaza Venezuela promocionando la Copa América...¡el domingo que se jugó la final!...Es que son tan ineficientes que buehhhh ya me molesté de nuevo...¡SALUDOS!

*Nooo, el transporte público es lo peor de lo peor...Esas camioneticas tienen hierros salidos por todos lados, los resortes salidos de los asientos hacen daño, se tambalean, y están a punto de caerse...Es una situación caótica...y bueno, ahora tomaron Ávila Mágica, ¡pobre de aquellos que se atrevan a subir por el teleférico!...¡Qué desgracia tan grande celz!...¡SALUDOS!

La Igualada said...

Que horrible, Comadre!!!!! Y pendar que el Metro de Caracas solia ser, hace un poco mas de una decada, uno de los sistemas de trenes electricos mas avanzados de Latinoamerica, copiado del modelo "Parisienne" y capaz de operar sin conductor por contar con sensores especiales que detectarian la velocidad de los trenes delante del mismo, y no chocarian nunca... Que paso??? Supongo que lo que ha pasado con TODO desde que tomo el poder el Rey Mierdidas (Midas del estiercol...)

QUE TRISTEZA!!!!! No me imagino a Avila Magica en un par de anios...

Me despido antes de que me sulfure demasiado y se me perfore una ulcera estomacal...

Saludos...

La Igualada said...

OOPS!!! Quise decir: "Y PenSar..."

Saludos desde el exilio...

Luz Clarita said...

*¡Eso es muy cierto comadre! Era un orgullo para nosotros, de hecho yo recuerdo que en un capítulo de Por Estas Calles decía Aroldo que las únicas cosas para sentir orgullo de Venezuela eran el Metro, la Biblioteca Nacional y otra que no me acuerdo. Pero el metro otrora fue motivo de orgullo, ahora es motivo hasta de miedo. ¡Qué tristeza!

Y bueno, pobre teleférico, aunque era muuuuy caro eso sí, no merecía terminar de esa forma. Con decirle que hoy La Razón publicó que un ministro tuvo la brillante idea de proponer que el teleférico funcione de día para el público, y de noche "para eventos relacionados con la revolución" -cita textual mía-...¿Qué tal?...Es que una ulcera es poco...¡SALUDOS!

Anonymous said...

Es que esta gente se ha ido apoderando de todo poco a poco.
Hasta cuándo dios mio...

Luz Clarita said...

Lo mismo nos preguntamos desde acá anónimo1...esperemos que no sea por mucho tiempo...¡SALUDOS!

Eriu Brighid said...

El estado del transporte público es muestra del estado de todo el país...
Me encantó descubrir tu blog.